lunes, 16 de octubre de 2017

VICKY PEÑA, RETRATO A PUNTA SECA


El amor de una hija

Si el último retrato fue Montserrat Carulla, justo es que le suceda en esta galería Vicky Peña, su hija;  es un gran actriz a la que  admiro sin reservas: en el drama, en la comedia,  en los musicales, en los monólogos,  lo cual  no creo que le importe demasiado ni acabe de creérselo. Solo le molesta, en sus trabajos de directora, que algún crítico aventure influencia  de Mario Gas. Yo ni quito ni pongo rey o reina, siendo como soy republicano, pero el magisterio de Mario Gas ella misma lo ha reconocido en ocasiones. Mi republicanismo es romántico y sentimental; aunque de los reyes solo me interesa lo que la Constitución de Cádiz de 1812 exigía a todos los españoles:  que sean justos y benéficos. No creo que ni los borbones  ni los ciudadanos españoles hayamos sido fieles a ese precepto constitucional.

 La admiro  desde aquella mítica La reina de belleza de Leenane a la que en esta galería de retratos aludía yo el otro día,  al referirme a su madre, la gran Montserrat Carulla. Hace años en Sevilla, tras ganar el Premio Max, la vi llorar de tristeza,  porque creía que la merecedora del Premio era su madre. La admiro,  por su proximidad a Kurtz Weill y a Brecht, por su capacidad de riesgo. Por su belicosidad.

En una de las cenas del Premio Valle Inclán, aprovechando que estaban presentes algún ministro y miembros de la Administración,  se levantó para protestar contra el IVA aplicado  al teatro. La gente de la farándula le aplaudió mucho pero nadie habló en   apoyo de su  discurso. En cierta ocasión leí un celebre artículo de Israel Elejalde en el mismo sentido. Justo es que Vicky Peña venga a esta galería de retratos y exactamente después de su madre, la indómita Carulla.

Noticias teatrales.

Ha salido el número 167 de  Revista de la Asociación de directores de escena, Juan Antonio Hormigón. ADE concilia la información teatral más rigurosa con el ensayo, la entrevista de actualidad, la historia y la investigación y la publicación de textos inéditos.. Se cumple el bicentenario de don José Zorrilla y Ade le dedica más de 100 páginas con firmas relevantes como Gabriel Antuñano, Cesar Oliva, Alfonso Zurro, Carlos Rodríguez, Laura Hormigón (Zorrilla, el baile y las bailarinas), el propio Hormigón y varios más. Zorrilla no es solo el Tenorio y la escena del sofá o el comendador atravesando las paredes; es un poeta, un erudito, un escritor en el amplio sentido de la palabra del que escribe con elogio  Gertrudis Gómez de Avellaneda. Un Zorrilla insólito o, mejor dicho, desconocido para el gran público. Ahora que se acerca el  dia de los difuntos y sus ritos, entre ellos las obligadas representaciones tradicionales, este número de ADE es iluminador. Hormigón es un polígrafo denso y sistemático. Y Ade está dirigida a públicos especializados, a la gente de pensamiento profundo sobre el teatro. O sea a la inmensa minoría a la que aspiraba Juan Ramón Jiménez.

Ernesto Caballero ha sido galardonado con el Premio Ciudad de Palencia a la mejor dirección y Carmen Machi a la mejor actriz, que se otorgan por votación popular. Palencia es tierra de teatro: no en vano cerca de aquí, en el señorío de Amusco, nació Gómez Manrique, tio de Jorge, y al que algunos  consideran inventor del teatro español con su  Auto de los Reyes Magos o, por lo menos, precedente primario   del Lope de Vega inicial.

 
 
 
Noticias teatrales.

Ha salido el número 167 de  Revista de la Asociación de directores de escena, Juan Antonio Hormigón. ADE concilia la información teatral más rigurosa con el ensayo, la entrevista de actualidad, la historia y la investigación y la publicación de textos inéditos.. Se cumple el bicentenario de don José Zorrilla y Ade le dedica más de 100 páginas con firmas relevantes como Gabriel Antuñano, Cesar Oliva, Alfonso Zurro, Carlos Rodríguez, Laura Hormigón (Zorrilla, el baile y las bailarinas), el propio Hormigón y varios más. Zorrilla no es solo el Tenorio y la escena del sofá o el comendador atravesando las paredes; es un poeta, un erudito, un escritor en el amplio sentido de la palabra del que escribe con elogio  Gertrudis Gómez de Avellaneda. Un Zorrilla insólito o, mejor dicho, desconocido para el gran público. Ahora que se acerca el  dia de los difuntos y sus ritos, entre ellos las obligadas representaciones tradicionales, este número de ADE es iluminador. Hormigón es un polígrafo denso y sistemático. Y Ade está dirigida a públicos especializados, a la gente de pensamiento profundo sobre el teatro. O sea a la inmensa minoría a la que aspiraba Juan Ramón Jiménez.

Ernesto Caballero ha sido galardonado con el Premio Ciudad de Palencia a la mejor dirección y Carmen Machi a la mejor actriz, que se otorgan por votación popular. Palencia es tierra de teatro: no en vano cerca de aquí, en el señorío de Amusco, nació Gómez Manrique, tio de Jorge, y al que algunos  consideran inventor del teatro español con su  Auto de los Reyes Magos o, por lo menos, precedente primario   del Lope de Vega inicial.

Ignacio García. Vuelve a España de la que nunca se ha alejado. Le han encomendado la  responsabilidad de dirigir el festival d Almagro, los clásicos del Siglo de Oro. Toma el relevo de   Natalia Menéndez que deja el listón muy alto. Ignacio García ha llevado  por los escenarios del mundo el teatro español. En México ha sido el artífice del resurgir del teatro de los exiliados del 36. Es posiblemente el español más universal de la tribu farandulera. Prestigio absoluto. Fue ayudante de Mario Gas en el Español. Tiene por lo tanto un sólido conocimiento del teatro español por dentro y por fuera. Dotes organizativas y, pr encima de todo, amor al teatro como expresión de una cultura; una manifestación  de libertad y creatividad.

Cuando escribo TEATRO UNIR  estoy refiriéndome a la sala ARAPILES 16. Es lo mismo pero no es igual Allí se está representando ahora NOSTALGIA DEL AGUA con Manuel Galiana y Marta Beláustegui dirigidos por Jesus Salgado.
 

miércoles, 11 de octubre de 2017

MONTSERRAT CARULLA; SEPARATISTA Y GRAN ACTRIZ


 

Tentado estoy de titular este Retrato a Punta Seca, Montserrat Carulla, el quinto de la serie me parece, de Retrato al vitriolo. Tratándose de la Carulla, da igual. Es, o era, tan separatista radical como buena actriz. La estética profesional no siempre está acorde con la ética política, moral o religiosa.  Ezra Pound,  escarnecido al final de la Gran Guerra y paseado en una jaula como una bestia salvaje, simpatizaba con el nazismo. La civilizada democracia tiene estas cosas. Pound genio de la poesía, vanguardista un antes y un después de Pound. Celline, en narrativa, genial su  Viaje al fondo de la noche, encarcelado, vejado por sus simpatías con el fascismo. Cartas desde la cárcel, un viaje a los infiernos.   En términos más modestos, yo flipaba con  Joaquín Vidal, gran prosa rica y clásica, revolucionario como cronista taurino, y  liberal/conservador, por decirlo de alguna forma, en política.

 En el estruendo de estos días fragorosos, en el clima   bélico de su querida Cataluña, el  silencio de Montserrat Carulla es, para mí, ignorante de sus circunstancias físicas  e intelectuales del momento, un  enigma. En Cataluña han valorado siempre más su actitud cívica y separatista que sus condiciones de actriz eminente. Sorprende  su silencio, cualquiera que fuera la orientación de su palabra. Tiene 87 años.

Montserrat Carulla vivió y trabajó en Madrid y en  televisión  española. Y al contrario de muchos madrileños, para quienes la unidad de España es una filosofía difusa de fraternidad, para ella la unidad de Cataluña separada de España era un objetivo sagrado.   Como actriz, recuerdo una interpretación feroz y magistral,  enfrentada  a su hija, en la ficción y la realidad, Vicki Peña: La reina de belleza de Leenane, dirigida por Mario Gas. Fue el primer cinco de obra maestra que puse como crítico teatral de El Mundo. He visto algunos prodigios escénicos, pero de esa crueldad fría y torturadora, ninguno. Vicky Peña, que tendrá un lugar inexcusable en esta galería de retratos, tampoco se quedaba atrás.

 

martes, 10 de octubre de 2017

HELENA PIMENTA y DAMA DUENDE


Los paréntesis son un forma de aligerar lectura de un texto acaso largo y denso. No es el mejor montaje que he visto de Helena Pimenta.  (…) A los clásicos hay que tomarlos con mucho humor. En eso coincido del todo con una de las personas que más admiro  del teatro. Helena  (…) Pero a esta dama, joya de los  enredos calderonianos,  parece que Pimenta se la tomara a risa y a chacota. en  La dama duende. (…) Su concepto líbérrimo de la  dirección escénica  adolece, en ese caso   de criterio coherente y unificador; cada cual va a su aire.  Este  montaje   lo ha revuelto algún geniecillo  juguetón. ¿Alguien reconocerá en este galán “blandito” al siempre firme y seguro Rafa Castejón?.  Cómo seducir así a  Ángela (deliciosa Marta Poveda)? Cómo creerse que la plenitud  de sus atractivos  puede estar cautiva  de este don Manuel? La dirección de Helena Pimenta se orienta o desorienta  en varios frentes descoordinados y con más desorden que concierto.

Pero vayamos por partes. (…) Hay chispazos  de Joaquín Notario e iluminaciones  de Marta Poveda; Nuria Gallardo mantiene un tono  uniforme de calidad y David Boceta  es un galán  muy seguro.

Marta Poveda tiene  momentos que la redimen del frenesí del resto de la función: un monólogo casi al final donde muestra su hondura de actriz.  En la borrachera, Joaquín  Notario, sin ser el gran Notario de otras veces, eleva el tono. Los graciosos, los criados, siempre  en el Siglo de Oro  son estrellas; en este caso concreto (Cecilia Solaguren y  Álvaro de Juan) juegan a favor del montaje.

 

 

 

lunes, 9 de octubre de 2017

BEATRIZ ARGÜELLO. RETRATO


En esta España convulsa y una Cataluña al borde de un ataque de nervios, con UDI o sin Udi del tramontana Puigdemont, un elemento de sosiego. Vuelven a mi blog los Retratos a punta seca, o al pastel, como quieran, de mis cómicos favoritos. Tras Sara Moraleda, Casablanc, Javier Gutiérrez  y Marta Poveda, llega a esta galería, otra gran actriz
BEATRIZ  ARGÜELLO, O ISADORA 

Para un ama de casa, madre de tres hijos a los que hay que llevar al colegio limpios y aseados todas las mañana, la vida de teatro no puede alterar demasiado los horarios cotidianos. Los hijos se llaman Jacobo, de 15 años, y Pelayo de 12. La niña se llama Teresa. Cuando  mamá trabaja saben que se irán  con los abuelos o con una familia amiga o se quedarán con una canguro.  Cuando los deja en el colegio, o los dejaba cuando eran más pequeños, Beatriz Argüello, vuelve a casa y se acuesta de nuevo.  Si es un dia de estreno,   la obra que va a estrenarse está muy presente en el sueño, en duermevela, o en duermevuela; en penumbra y a veces  como fogonazos. La obra está ya metida de tal forma en la sangre que forma parte de la vida, del quehacer diario. El dia del estreno se intensifican estas sensaciones.

 Pese a todo duerme, descansa y no puede decirse que sea un sueño reparador;  es un sueño tonificante que le sirve de recordatorio y cuando se despierta la devuelve a la realidad de la vida;  todas las noches de función son distintas y la noche de  estreno un poco más. De la actuación  personal dependen muchas cosas que afectan a los demás. El teatro, aunque Beatriz se ha prodigado más en monólogos, es una empresa colectiva. Esa responsabilidad está igualmente presente cuando hace un monólogo que cuando está integrada en un elenco. Ha habido grandes noches teatrales en la vida de Beatriz Argüello. Una de ellas, aún  reciente, Isadora, de su amigo del alma, Hugo Pérez de la Pica, un ser herido por el arte y una salud precaria, al que muchos han dado en llamar el nuevo Lorca.  

viernes, 6 de octubre de 2017

FASTUOSO BILLY ELLIOT


Niños prodigiosos y el magisterio de Natalia Millán y Carlos Hipólito

Se trata de un espectáculo comercial y brillante con gran aparataje escénico y maquinismo preciso. Responsabilidad interpretativa  de Natalia Millán, que me recuerda el Cabaret de  hace años con Asier Etxeandia. No parece haber pasado 15 años y su madurez interiorizada es  potentísima y hermosa. Natalia Millán es siempre un vendaval. Carlos Hipólito parece  más frágil y se proyecta de dentro a fuera; Natalia Millán busca en los abismos del personaje.  Para llorar necesita esconderse. La veo con más placer  en esos momentos de  debilidad clandestina que en autoritarismo, siempre con poso de ternura, de la maestra dominante. Resumiendo, perfecta en ambos registros.

Lo comercial que arrastra masas de espectadores no está reñido con la calidad y la belleza. Audaz  la forma en  que David Serrano mueve  el grupo  de los mineros en huelga y su entusiasmo y convencimiento en la victoria, su derrumbe ante la realidad cruel; parece el coro de una tragedia de Eurípides.

 Los muchachos y las muchachas son punto y aparte.  Mención especial para Beltrán Remiro. Su escena vestido de mujer ante el perplejo Billy es modélica y desternillante. Loor a Remiro que llegará lejos en esta dura profesión, tan lejos como Pau Jimeno, portentoso Billy. Y el beso de despedida de ambos, es para una antología de la ternura. Y los despiste, l nostalgia de la abuela, Mamen García, también. Arrancó varis ovaciones.

 Argumento.-El meollo de la cuestión es  sacar a flote lo que uno lleva dentro. Es la única libertad deseable. Un muchacho superdotado para el ballet, del que tiran dos fuerzas, una positiva, la maestra, señorita Wilkinson (Natalia Millán) y otra negativa, el padre (Carlos Hipólito). Y un factor neutro y convincente  con raza de buen actor:  Alberto Velasco en el papel de Braithwalte ayudante musical en las clases de ballet.  Hay también, en la huelga, un esquirol generoso que ayuda a Billy con su dinero, contra la voluntad de los huelguistas..

 Billy Elliot es un musical legendario con gran peso interpretativo en todos sus personajes, singularmente los adultos. Respecto a los muchachos, a veces rozan la genialidad y, a menudo se hacen dueños de la escena; una gra metáfora del éxito y la belleza junto a los mineros en huelga. Rudos y reivindicativos, estos me recordaban la vieja canción de combate “en  el pozo Maria Luisa murieron cuatro mineros”, belleza, grisú. Y el tútú leve  sobre el mono de trabajo. Memorable escena de los mineros,  bailando con Hipólito a la cabeza.

No sé si Pau Gimeno (Billy) llegará a ser un buen cantante, pero me parece un magnífico bailarín. Por cuestiones legales supongo de protección al menor y horas de trabajo, o por la magnitud y dureza del trabajo actoral, hay un elenco fijo y un grupo de substitutos que, es de suponer, están la misma altura.