viernes, 17 de marzo de 2017

IFIGENIA EN VALLECAS. Y TRISTANA/DENEUVE


 

Ifigenia en Vallecas.

Noticias de María Hervás tras el tsunami de Los Gondra: Ainara la etarra,  Garbiñe la enamorada privada de marido. Estrena pronto en  Teatro Kamikaze, Ifigenia en Vallecas que no vi en su momento. Lo espero con curiosidad indisimulada, casi con morbo. Buscaré identidades rebeldes, de insurgencia feroz, entre  la muchacha de herrico taberna y la hija de Agamenón  que Gary Owen ha colocado en los suburbios madrileños. Confío en Hervás como he confiado en otros/as, quizá algo más pues veo en ella un potencial enorme; novilleros que no fueron estrellas, pero sí maestros;  pintores,  poetas, golfos ilustrados.Infundirles confianza era ejercer de profeta, que es lo que más me gusta.  Nunca, sin embargo, pude predecir mis desastres. Ifigenia, hija de Agamenón y Clitemnstra: la sacrificada, la ofrecida, la vestal maldita y sagrada, la víctima; de   Aulide a Vallecas.

TRISTANA

Catherine, bella como la muerte

Aprovecho esta crítica de Tristana, adaptación de Eduardo Galán y dirección de Castrillo Ferrer (el inolvidable Biribó) para dedicar mi homenaje apasionado a Catherine Deneuve que la hizo en cine bajo la mirada de Luis Buñuel probablemente  enamorado de ella. La Deneuve nunca desplazará a Marylin pero es uno de mis mitos. Aún me turba recordarla en Belle de jour. Bella de dia y elegante  prostituta de noche; siempre llevaba el mando, la fusta; nunca perdía la compostura.  Solo amando hasta la desesperación a una mujer, se pueda definirla como la definió Buñuel: “bella como la muerte, seductora como el pecado, fría como la virtud”.  Tristana es uno de los textos  cumbres de don Benito Pérez Galdós que en teatro no tuvo ninguna obra cumbre, salvo las adaptaciones que le han hecho. Su verdadera cumbre fue la dirección del  Español, lo cual le ganó la enemistad de Valle Inclán al cual nunca quiso programar. Este le bautizó como  “el garbancero” aludiendo así a  su prosa mostrenca y mazorral. Galdós no  era mal escritor, un poco torpe y pesado, siempre peleándose con la palabra y el  estilo que le  exigía   el creador  de los esperpentos. Pero sabía de las mujeres más que Valle. Y según Emilia Pardo Bazan, era un magnífico amante.

A Tristana le dio relieve Luis Buñuel con una sublime Catherine Deneuve. A Eduardo Galán le gustaría ser Buñuel en esta versión. No es Buñuel, pero  es más avanzado que Galdós, más subversivo. Mucho más defensor de los derechos de  la mujer. Están más cuidados los personajes femeninos que los masculinos, mejor Olivia Molina y Marta Pujalte que Pere Ponce y Alejandro Aristegui, sólidos,  pero sin la chispa de las dos mujeres.

La Saturna de Marta Pujalte, memorable. Y la Tristana de Olivia Molina también; veneros de drama y fuente  de tragedia: inocencia, dolor de seducida y tórrida pasión de seductora. En el fondo, inocencia y perversidad incestuosa. Para mí, Olivia Molina es  uno de los descubrimientos de esta temporada. El otro es Inma Cuevas, en  Comedia Multimedia, explosividad de Ron La La en Teatros Luchana.

Alzo la copa por Tristana y por Catherine Deneuve y por todas las actrices españolas que puedan identificarse con ella, que yo creo hay algunas; pocas pero las hay. Es cuestión de ensayar: “bella como la muerte, seductora como el pecado, fría como la virtud”.

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