miércoles, 22 de noviembre de 2017

DENISE DESPEYROUX, MARIA CASARES, CAMUS

Manola Carmena
¡Ay, Carmena! Me reprochan algunos seguidores de tuiter y de este blog,   que hable de la alcaldesa de Madrid, sin conocerla. Puede que, de quien considero mejor alcaldesa que doña Botella, no hable acertadamente, Error, pero no desconocimiento En el próximo post le dedicaré un Retrato a punta seca que mostrará que hace muchos años conozco a Manola
 Denisse Despeyroux, sombra iluminada
autora, directora. Dolor, soledad. Rotundidad de títulos: Realidad, Ternura negra, Carne viva.  La ironía y la inteligencia. Un tercer lugar, por ejemplo en la sala Margarita Xirgu. Dolorosa  carta de Matilde (Lorena López) que obliga a una tensión actoral insólita: una sinergia entre   Tristán el destinatario, Cordelia (Vanesa Rassero) y el recuerdo acusador de Matilde. Ese momento, ese triángulo de miradas podría figurar en una  antología del teatro,  la imposibilidad de ser feliz pues esa felicidad se consigue a costa de los demás. En la calificación del periódico le pondría, le pondré, un cuatro.
  La ironía   suaviza el universo dolorido de Despeiroux, imprescindible en la escena española desde La RealidadCarne viva, Pensión de las Pulgas.  Siempre hay un enigma  en los textos de Despeiroux. Y siempre, la exigencia de actores en carne viva  provistos de una gran técnica. Un tercer lugar, excelente interpretación con  inevitable referencia de Veronese;  Noguero, Vannesa Rasero, Giovanni Boso, Sara Torres, Pietro Olivera, Lorena López.  
 Ternura negra sigo recordándola  por su complejidad,  por su clima escénico.   Denise Despeiroux es el gran enigma que se revela en el momento preciso con las iluminaciones precisas.

María Casares/ Albert Camús
En Arapiles 16 se efectuó una lectura dramatizada de mi texto Diálogo necesario: maria  Casares/Camus, encargo que  acepté gozoso.  Una serie de circunstancias imprevistas, aunque previsibles, modificaron el reparto previsto por el director de la misma David Loaysa. Germán Torres  en Barcelona, con Incendios y Nuria Espert, fue sustituido por Ignacio Amestoy como  Camus. La interpretación de Amestoy fue la gran sorpresa de la mañana. Sabela Hermida siguió siendo María Casares y a mí, como a los malos actores, me tocó leer las acotaciones. Formidable Camusde Amestoyqu ni siquiera había leído el texto.


lunes, 20 de noviembre de 2017

MAGÜI MIRA. RETRATO A PUNTA SECA

Fue mi actriz favorita durante mucho tiempo y luego, cuando dejó la interpretación, empezó a ser mi directora favorita. En su más reciente montaje Festen  cometí la osadia de titular, Magui Mira roza la perfección. Obra cruda, sobre el abuso infantil en la familia,  con un magnífico reparto y  Clara Sanchis en plenitud.
Bienvenida a esta sección Retratos a punta seca o si se quiere, Retratos al pastel, en la que ya han aparecido actores y actrices de mi predilección. Javier Gutiérrez, Casablanc, Marta Poveda, Luis Bermejo, Israel Elejalde, Aitana, Irene Escolar… Aparecerán otras/os. Podría titular también Retrato al vitriolo, pero ese título me lo reservé para mí: quien quiera saber qué idea tengo de mi persona, del teatro y de la vida, que vienen a ser la misma y única cosa,  puede comprobarlo en  el retrato que sobre mí mismo, esbocé en diariodejaviervillan.blogspot.com
Primer recuerdo de Magüi; Molly Bloom, hace muchos años. Ulises, de Joyce tórrido,  incandescente, dirigido por Sanchis Sinisterra. Maguí Mira en plenitud de su belleza y  potencia actoral. Luego la recuerdo en  La señorita Julia, demoledora.
Posteriormente se reveló como una directora en posesión de todos los recursos del oficio; sensibilidad y pulso hasta llegar a Festen ya aludida. Excelente directora de actores y actrices, advierto en ella una virtud máxima: no imponer al elenco su propio estilo, que solo se concibe en ella misma. Sin exageración, apunto una profecía. Lo mejor de Magüi está por llegar. Le escucho dialogar con su primer marido, Sanchis Sinisterra, y parece que fueran los mismos de aquel incendiario monólogo de Molly Bloom.

  

domingo, 19 de noviembre de 2017

HOMENAJE A IGNACIO AMESTOY

Salutaciones para Ignacio Amestoy por el homenaje que le ha tributado  la Universidad de Navarra de la que fue alumno ejemplar. También lo fueron PedroJ Ramírez, que me repartió  mucho juego en El Mundo cuando ni siquiera me dejaban chupar banquillo en ninguna parte.   
 De la Universidad de Navarra procede también  Manuel Hidalgo, cuya sombra benéfica  percibí  siempre en el Mundo. Tan benéfica  que he llegado a firmar en el periódico unos 6.500 artículos más o menos. Y los que me quedan,  mientras quiera  Francisco Rossel.
Amistad y admiración por la sagrada familia: Ignacio, Esperanza D,Ors,  una gran escultora por encima de tópicos, personalísima. Tanto en la escultura monumental y pública, como en la más íntima y recatada. Y  Ainhoa, teatrera  de muchos registros.
Amestoy es un ser generoso; el juicio positivo, el elogio que no escatima, la sobrevaloración de los méritos de los amigos. Su amistad es una terapia para espíritus deprimidos. Es periodista, director de periódicos y articulista, reportero y entrevistador sagaz. Y  es autor dramático. El teatro, la poesía  son compatibles con al periodismo. Basta con situar cada cosa en su sitio, a su tiempo y sin confundirlos. Juntos, pero no revueltos. Amestoy domina los entresijos burocráticos y organizativos, la dirección, el instinto caníbal del periodismo; y la infinita curiosidad por todas las cuestiones que “acontecen en la rue”. Magisterio.
Madrid, centro universal del teatro.
Formidable onda expansiva  de teatro en Madrid. Kamikaze por un lado, el Festival de Otoño y los habituales del circuito convencional, por otro. El Festival de Otoño se ha inaugurado con un espectáculo refinado, esencialmente plástico y visual, Missing, de Amit Lahav, por Gecko, la compañía de renombre universal. Teatro físico, se autodefinen; teatro físico y de gran belleza plástica. Para festivales. Extraño eclepticismo entre el Zorongo Gitano, Lorca, Camarón y las contorsiones de los actores. Y marionetas gitanas: “soy gitana y no lo niego y  llevo sangre de reyes en la palma de la mano”.
 Y Denise.
Los enigmas y el dolor de Despeiroux en la Sala Margarita Xirgu: Un tercer lugar. Denise en estado puro. El dolor, pero nunca el lamento; los enigmas de amor o de amistad heridos. O traicionados. Sombrío texto, luminosa dirección. Y excelente interpretación de Jesús Noguero, Vanesa Rassero, Giovanni Bosso, Sara Torres, Pietro Olivera, Lorena López. Noguero en un papel complejo que le exige muchos cambios de registro: la frivolidad seductora. Y el desgarramiento, cuando recibe una carta que nunca hubiera querido recibir. Un verdadero gozo ver y escuchar a estos artistas.
Magui Mira
En el próximo post, retrato a punta seca de Magüi Mira. Una personalidad tan rotunda requiere mucho esmero en su retrato. La admiro, como admiro a Emilio Hernández, su marido.; bueno, un poco más. Podría hacerles un retrato conjunto, pero prefiero diferenciarlos. En su último montaje, Festen, una obra cruda sobre el abuso de menores en familia, me atreví a afirmar “Magüi Mira roza la perfección”. Después seguiré con Sanchis Sinisterra y Clara Sanchis, que de Kamikaze se ha pasado al Galileo con su Virginia Woolf. Ignoro las causas, pero el Ambigú, el lleno lo tenía asegurado. Galileo es también templo de mi devoción, pero llenarlo es más difícil. Hay familias que dan para mucho. Y pronto mi retrato de José Monleón, el padre de todos nosotros.
El dia 23 cuatro  estrenos.

 A cual, mejor. Están suficiente anunciados en este blog.  Elijan ustedes entre dos entremeses de Cervantes (Ernesto Arias) en la Abadia,. Casa de muñecas, en el Fernán Gómez. Democracia en el Valle Inclán. el Vania de Rígola, con Irene Escolar y Luis Bermejo, en el Canal. Este suscita en principio especial interés. Veremos. Ochenta espectadores en una caja. Para bien o para menos bien Alex Rígola nunca deja indiferentes.

martes, 14 de noviembre de 2017

FORMIDABLE ANA WAGENER EN COCTEAU


Ana Wagener es una gran actriz, una de las actrices de mi devoción, como le gusta decir a  Israel Elejalde cada vez que mis críticas se centran en alguna interpretación sobresaliente. Ciertamente, tengo admiraciones,  devociones y veneraciones. Viene a esta sección Retratos a punta seca con todos los derechos, sin privilegios. A no ser el privilegio que le otorga la coincidencia de haber vuelto al Ambigú de Kamikaze con La voz humana, de Cocteau.

A la Wagener, la vi por primera vez en el Alfil, con un  espectáculo solo de mujeres con algún texto vinculado, quizá, a Alfonso Zurro. No sé. Estos retratos se me difuminan a veces, de tal manera que bien podrían llamarse retratos de fantasmas, evanescencias, iluminaciones.  Por lo cual, yo creo que lo mejor será recuperar la crítica que le hice  en el Mundo. Hela aquí.

 Hacía tiempo que no veía en un escenario a Ana Wagener. Acaso desde un cruento duelo en la Margaria Xirgu  con Magui Mira, una presa y una carcelera. Acaso en  la Sala  de Arte, algo más liviano, Málaga o algo asi. No lo sé. Desde hace unos 30 años, más o menos, que la ví en el teatro Alfil, siempre he sabido que estábamos ante una actriz grande; sin metáforas ni eufemismos. La verdad, el dolor puro y duro. Y la técnica interpretativa.  No hay arte sin técnica, desengañémonos, y no vale la técnica que no traduzca  el dolor interno. Contradicciones de La paradoja del Comediante. Y el juego, que eso y no otra cosa es Diderot, la libertad del gesto, de la voz, del dolor.

 Es soportable en una actriz el nivel de sufrimiento de una mujer abandonada como la protagonista de La voz humana?. No, yo creo que no lo es sin esa técnica aludida.  Es un monólogo con una voz al otro lado que lo convierte en  diálogo. Es  el terror de hablar con una misma, de buscar culpabilidades propias que exhoneren  culpabilidades del  amante que  acaba de dejarla. 

 Podemos adivinar a través de las palabras,   del  gesto, de las lágrimas,  el pasado y el presente y hasta el futuro de un amor destruido. Las palabras, las circunstancias de dónde está el amado cruel que la abandonó hace unas horas, a quién acaricia, con  quien conversa, cuánto la necesita, cuánto ha dejado de  necesitarla.

Y el teléfono como único hilo de comunicación, el odioso teléfono como argumento,  es aquí un elemento teatral de primera magnitud: sus cortes, sus respuestas, sus silencios. Por primera vez no odio el teléfono en una obra de teatro.  Gran  texto, dirección de pulso medido y exacto de Elejalde,  grandísima interpretración de Ana Wagener que logra convertir un  requiem solitario en una sinfonía del dolor.  Y esa ventana abierta del final al vacío y a la nada".

domingo, 12 de noviembre de 2017

TROYANAS. AITANA, HECUBA JOVEN. ALBA FLORES, DIVINA



Botín de guerra

Un escenario tradicional no es el lugar adecuado para una obra  de tan  colosal envergadura.  El escenario se queda pequeño. Ni siquiera la escenografía de Paco Azorín logra oxigenarlo; dos planos,  el primero para la acción, el plano alto acaso para la reflexión.  Carme Portaceli no traslada mecánicamente el mundo troyano a la devastación del actual de civilizaciones confrontadas. Analogías, las imprescindibles; leves concesiones, complicidades. Eurípides es Eurípides y culpa  más a los hombres  que a los dioses.    Eurípides es un dialéctico y Conejero ha demostrado muchas veces,  encontrarse cómodo en esta filosofía.

 La Guerra de Troya no fue consecuencia de un apetito  de lujuria o un exceso de amor. Fue una guerra de expansión comercial,  nuevas rutas y nuevos mercados.  Helena, (Maggie Civantos) fue un pretexto. Y esta es muy clara en su confrontación con Hécuba: “de verdad crees que la posesión y el deseo de mi  cuerpo ha desatado la  guerra?”

La sensibilidad de Carme Portaceli la aproxima a estas mujeres, botín  de guerra de los  vencedores.  Error que lastra el discurso de la narración:  una Hécuba vigorosa y bella, cuya  edad parece la misma de Andrómaca (Gabriela Flore) su nuera, viuda de Héctor. Falla un reparto que, salvo en Polixena y Hécuba, carece  de consistencia. Aitana  Sánchez-Gijón,   en plenitud física y emocional, se sobrepone con dificultades a veces demasiado evidentes, a ese  contradiós de un reparto inadecuado.

La revelación  nace de Alba Flores, una evanescencia bellísima y sagrada, una faraona de porcelana, hija de Antonio, el genio maldito. Me fascina la estirpe de  los Flores marcada por el genio y la tragedia.   En resumen, no es un espectáculo redondo, pero merece la pena.

 

martes, 7 de noviembre de 2017

AITANA. RETRATO DE HÉCUBA


 Ahijada de Rafael Alberti, nacida en Roma e hija de Ángel Sánchez Gijón, exiliado, traductor de Gramsci y Passolini, Las cenizas de Gramsci. Aitana viene a esta serie de Retratos a punta seca,  por derecho propio y por la coincidencia  de estrenar en El Español, Las troyanas, que pondrá una vez más a prueba su capacidad de trágica, a veces cuestionada por su mítica “frialdad”. Una señora de orden,  alejada  del cuché, guardiana de su intimidad, una señora rara  que solo pierde la compostura para aplaudir y jalear a Asier Etxeandia, su amigo del alma: no es una groupie, en el sentido estricto y variopinto de tan ambiguo término, es una fan.

 En un espectáculo de Asier,  si Aitana está presente, al poco la sala es un manicomio. Lo comprobé  una noche en la Abadia, creo. Y hasta yo, poseido habitualmente por la severidad  del aristarco, me sorprendí  aplaudiendo y poseído por Aitana;  no sé si aplaudía a Asier o a Aitana, quede claro. 

 Yo creo que tiene capacidad para  la tragedia y la comedia y supongo que en ambas se encuentra a gusto. Alberti la tuvo en sus rodillas y Mario Vargas Llosa la llevó en el corazón. Nadie queda inmune, supongo, tras tenerla de compañera en un vis a vis diario sobre las tablas de un escenario una larga temporada

 Su elegancia natural y la seguridad en sí misma, se sobrepone a todo: al recuerdo invulnerable de su padre, a los celos larvados y no tan larvados de Isabel Preysler. El momento cumbre de este laberinto sentimental fue en Los cuentos de la peste, adaptación del propio Vargas sobre el Decamerón. Hasta este momento,  Vargas “había hecho de actor”, que no es igual que ser actor. Su debilidad quedó patente, ante  una Aitana en vena   que disparaba  las palabras  como  dardos. Yo creo que, por piedad,  no aniquiló al Nobel peruano, pero descubrió sus insuficiencias. Cosa, supongo, que no le importó demasiado a la Preysler  que también con mucha elegancia, tragaba quina. Estaba unida al  escritor por intereses  más perdurables  que sus dotes de actor. En cualquier caso, Las troyanas, Hécuba,  es una prueba de fuego para cualquier actriz, tanto más si no ha alcanzado los cincuenta años de edad. Yo creo que ha pasado pruebas peores y ha salido indemne. La crítica, otro dia.

lunes, 6 de noviembre de 2017

NATALIA MILLAN Y JVILLAN, ENEMIGOS ÍNTIMOS


En este país llamado España aún es posible la concordia.  Un ejemplo, Natalia Millán y yo nos llevamos razonablemente bien. Nada tiene que ver su condición de gran actriz, circunstancia en la que todos los críticos estamos de acuerdo. La cuestión son los toros, la corrida. Cuando empecé mis duras e implacables crónicas en el MUNDO, muchos me acusaron de antitaurino infiltrado, un quintacolumnista. Mi conocida afición por las novelas de espionaje favorecía esa presunta clandestinidad.

Natalia Millán es radicalmente  antitaurina y yo llevo escritas unas 3.000 crónicas de toros, o sea que he sido cómplice de  3.000 sacrificios, más los voluntarios a los que he asistido sin necesidad de escribir de ellos. Además de un diccionario taurino, Tauromaquias de unas 400 páginas, que habla de  otras cosas además de hablar de toros.

 Natalia y este bárbaro, que soy yo, podemos discutir de toros sin piedad por parte de ella y con cierta ironía  paternalista, por la mia. Si los políticos fueran capaces de aplicar esta dialéctica, habitual entre aficionados,  España iría de otra forma. Como se ha demostrado estos días en Barcelona, en tiempos ciudad de la paz y de la luz; de Carmen Amaya,   de Peret y de José Carreras. Y  de Los tarantos, película en la que yo hacía de figurante  y les llevaba café  a la gitana de Somorrostro  y a  Gades, “por los campos de España vaga errante   la sombra de Caín”.

Que sea antitaurina no me impide reconocer que es una gran actriz.  En Billy Elliot quizá temiera en mi crónica alguna “venganza torera”; yo sospechaba que toda la crítica iba a serle favorable  y no era cosa de hacer el ridículo por discrepancias taurinas; un torero, por encima de  todo, debe ser sincero  y elegante. Esa es la única forma de jugarse la vida que es solamente suya y no de Dios, circunstancia teológica por la cual Papa Pio V  excomulgó los toros.

 Concluyo este retrato a punta seca; en Billy Elliot, rodeada de sus muchachos, Natalia Millán está “sembrada” que diríamos los taurinos, o sea está “que se sale”. Como  alguno de sus chicos le salga torero, además de bailarín, le da un infarto. Mientras tanto, le recomiendo un panfleto maravilloso que acaso la haga feliz, Pan y toros; oración apologética en defensa del Estado floreciente de España. ¡Va por usted!

jueves, 2 de noviembre de 2017

FERNANDA ORAZI SILENCIO Y LLANTO


Viene Fernanda Orazi a esta serie de Retratos a Punta Seca a propósito de la reposición de Barbados en Kamikaze. (Ver crítica JVillán, el Mundo). Cuando  Fernanda Orazi llegó a España  traía con ella  lo que empezamos a fijar como señas de identidad del mejor teatro argentino:  Tolcachir, Veronese y el último esqueje de la argentinidad, Pablo Messiez. Orazi llegó como un vendaval disfrazado de brisa. Y con la estética y la ética del teatro pobre como equipaje.

 A Fernanda siempre la he asociado a Pablo Messiez. Y considero a ambos   corresponsables de su respectivas evolucionnes hacia la esencia  del teatro. Fuera del ecenario, con Fernanda solo he coinciddo encontrado  una vez y con Messiez,  nunca. Nuestras relaciones están basadas en la pureza del desconocimiento personal y en la impureza  creadora de todo teatro auténtico.

 Una noche en el Matadero antes de que el teatricida de Carmena, don Feijóo, expulsara el teatro de sus dominios perversos. Fue un encuentro fugaz. Había sonado el último aviso, “vos sos Javier Villán qué alegría”, más o menos. Esa sensación de urgencia  permaneció en mí durante mucho tiempo junto a  la fascinación por la actriz.

Mi instinto natural la sitúa en la fugacidad mientras mi inteligencia teatral la fija en la eternidad. La fascinación no tiene porqué ser un  movimiento  espontáneo  del espíritu, puede ser un hecho razonado. Me ocurrió hace poco en Ensayo. Silencio, lágrimas, gritos e histeria en consonancia con los prodigios actorales de María Morales, Jesús Noguero e Israel Elejalde. Silencios, lágrimas. Es una actriz capaz de reir y de llorar a la vez y de estar callada. A ella y a Tomé les hice una magnífica crítica en Barbados, hace muy poco; quiero decir una crítica favorable. Vayan a ver la función Comprobarán que no he exagerado nada.

 

domingo, 29 de octubre de 2017

VILLORA/MONTESINOS: BARRIO DE LAS LETRAS


Víllora.

En la Sala Tirso de Molina, quinto piso del teatro de la Comedia, los clásicos y menos clásicos, la palabra de oro; como el mismo siglo; “no hay billetes”, como en los toros. Y los deseos de don Estrafalario en Los cuernos de don Friolera cumplidos: “quiero para el teatro la pasión de los aficiona los  a los toros”. El éxito aconsejaría mantener en cartel El barrio de las letras. O reponerlo, será tiempo entonces de una crítica en profundidad. En cuanto a actores, la veteranía de María José Alfonso, la grácil presencia escénica de Yolanda Ulloa; la soltura y versátil firmeza    de Carlos Manuel Diaz y Alejandro Navamuel; y la recuperación para el teatro de una gran voz y un excelente actor, Fernando Conde, que  abandonó hace años Martes y Trece.

Me gusta más la primera parte y de la segunda me resultan prescindibles Iriarte y Elena Fortún. Echo de menos a Valle Inclán que si no vivió en este barrio, sino en Arguelles y en General Oraa, sí lo frecuentó. Al menos por sus trifulcas con  Pérez Galdós, don Benito el Garbancero, hubiera merecido un lugar entre tantas excelencias. Pedro Manuel Víllora y Ángel Fernández Montesinos han unido sus capacidades creativas para rendir tributo al teatro, la historia y la poesía en el corazón de Madrid. Empiezan en la casa de Lope y la imprenta Juan de la Cuesta y acaban en la Comedia. En estas calles  nacieron o al menos vivieron los mayores ingenios poéticos y literarios de nuestra historia.

 Grandes versos de Lope, Quevedo, Góngora o Cervantes, versos de amor humano y divino. Sátiras, insultos feroces de todos contra todos, menos de Cervantes -alguna leve crítica- respetado en líneas generales y respetuoso con los demás. Cervantes fracasó en teatro, mientras el Fénix de los Ingenios, se alzaba con “el cetro de la Monarquia cómica”. Para muchos es un sacrilegio esta teoría que sustento: mejor le hubiera ido al teatro español si hubiera seguido los caminos de Cervantes en vez de los de Lope. Cruel, aunque divertido,  el escarnio de Ruiz de Alarcón, el Corcovilla.

jueves, 26 de octubre de 2017

SMOKING ROOM EN PAVON KAMIKAZE




Jorge Eines, maestro de actores

Argentino de Buenos Aires. Llegó a  España en 1976 y enseguida se abrió un huecos, amplio y brillante, en el panorama del teatro español. Catedrático de Interpretación en la Resad y director   de grandes espectáculos por todo el mapa de España. Y teórico del hecho teatral  en profundidad con libros como  El actor pide, por ejemplo. Va de Borges a Chejov con absoluta naturalidad. La docencia es una pasión  que le lleva a crear su propia escuela, Ensayo 100. Maestro de actores. Ese es quizá el título que más ama, el más  preciado de su biografía. Ahora presenta en el Infanta Isabel Peer Gynt, la gran epopeya de Henrik Ibsen, sobre un aldeano aventurero y astuto, los domingos a las 13,00 horas, la hora del vermut al que invitan a la gente. Un espectáculo ambicioso con un elenco de diez actores.

Kamikaze. Las funciones que vienen

La función por hacer fue, en cierta medida, la consagración de Miguel del Arco y de Israel Elejalde, técnica y emocionalmente pirandellianos. Volverán  en Kamikaze con Las funciones por hacer, en plural. Cita para no perdérsela. El proyecto del teatro Pavónkamikaze se consolida.

Smoking Room.

 Secun de la Rosa, Mikil Esparbé, Manuel Morón, Pepe Ocio, Manolo Solo, Edu Soto; cinco estupendos actores para Smoking Room. Fue película de éxito por todo el mundo y ahora es función de éxito en Teatro Pavón Kamikaze. Arranca risas y carcajadas, pero no se fíen ustedes. Puede que tiemblen después de haber reído. Retrato de las miserias humanos, de la deslealtad y también de la tozudez de un líder sin seguidores que acaba brutalmente apaleado por un amigo. La cosa no acaba ahí, pero naturalmente no voy a contarlo. La trama es sencilla: corrupción y engaño; y la moraleja  también. Si usted cae en la aventura de pedir un salón exclusivo para fumar en su empresa, no lo haga; es preferible que salga a la calle o suba a la azotea, aun a riesgo de morirse de frio, y  deje de reivindicar el derecho al confort  de los compañeros. Una pulmonía es menos grave que el desprecio de amigos desleales y oportunistas. 
Interrumpo mi serie de retratos a Punta Seca de actrices, actores para hacer el retrato de una sala de teatro. Sé que un retrato de Aitana Marta Poveda, Nuria Gallardo, Pepa Pedroche, Miguel del Arco, Israel Elejalde, Fernanda Orazi, Carmen Machi y otras excelencias, es más atractivo que el de una sala. Las salas de los teatros las habitan fantasmas  de actores, actrices y autores  además de seres   vivos. Y una parte de nuestros sueños. Hace años cuando Antonio Guirao con la ayuda siempre eficaz de un jovencísimo Luis Torres, regía los destinos del entonces Centro Cultural de la Villa, la sala pequeña del Centro se llamaba Sala 2.  Guirao  tenía muchos nombres, pero  prevaleció la idea de neutralidad para no crear agravios comparativos.  La sala 2, hoy sala Jardiel Poncela, está  ligada a mis actividades culturales en la Metrópolis; conferencias, mesas redondas, rectales poéticos; y coloquios taurinos durante los Sanisidros, que eran los que más éxito tenían.  La sala 2 tenía aspecto de salón de actos de un colegio, un escenario alto y reducido al que se accedía  por un escalera lateral.Un mediodía almorzábamos Guirao y yo en el Café Gijón. Guirao quería organizar un acto en el que intervinieran Claudio Rodríguez y el doctor Barros, celebérrimo seductor y hábil mediador en la abrupta querella que mantenían Alberti y Bergamín por causa del Borbón y una fiesta en Roma. Antonio requería mi apoyo para tan magno acontecimiento y barajaba la posibilidad de Rafael Alberti y Bergamín en el mismo.  La Sala 2 hoy se llama Sala Jardiel Poncela y es un lugar sagrado al que pretenden acceder grupos significados del circuito rompedor y alternativo. Como la Princesa del María Guerrero  o la Margarita Xirgu del Español, por ejemplo.  O el Ambigú de Pavón Kamikaze, el lugar más sagrado de todos.   
SENSIBLE.Complicidad y destrucción
Una vez más la sintonía de José Luis Rubio como director y Kiti Manver como intérprete, funciona. Sensible.  Impulso trágico de Manver y  rigor  de Juan Carlos Rubio.    Mano férrea casi inadvertida. Teatros del canal a sala casi llena. Y una interpretación  formidable.
Nada  ni nadie es capaz de  convencer a Constance  de que el infierno de los celos es irracional; y tampoco hay nada que pueda demostrarle lo contrario. Tragedia pura. El amor destruye sin piedad.  La verdad será una verdad póstuma. El texto, quizá excesivo y poco verosímil ¿Hay sensibilidad en el amor o es un sentimiento que de tan puro, no admite matices ? El peso de la  palabra apenas lo alivian las acrobacias de Chevi Muraday espectacular. Sobre la gimnasia rítmica de sus piruetas, descansa buena parte de la fuerza y el desgarro de esta obra,    cruenta,  feroz cruel. Y una amistad, ofendida y cruel; el fervor nunca recompensado de un amigo enamorado, Clemence.



 

 







martes, 24 de octubre de 2017

IRENE ESCOLAR, RETRATO DE UNA ACTRIZ


“El pasado, el presente y el futuro al mismo tiempo”, escribe Eliot  en La tierra baldía.  Eso podría decirse  de Irene Escolar. No ha cumplido treinta años y parece que siempre hubiera estado en el centro del teatro español. Bienvenida a esta serie, Retratos a punta seca, por la que han pasado Marta Poveda, Pedro Casablanc, Luis Bermejo,  Beatriz Argüello, Javier Gutiérrez.  Y pasarán  más.

Habitante del teatro y habitante  de la vida pues los sucesos que sacuden este desdichado país llamado España no la dejan indiferente. Hace poco  difundió salutaciones fervorosas en honor de Alex Rigola por dimitir de Teatros del Canal en  protesta  de la “brutalidad de los guardias en Barcelona el 1 de octubre”. En mi filosofía geopolítica, la unidad de España no es el tema principal y sé que “Cataluña es el eterno problema con el que hay que aprender a convivir”. (Ortega y Gasset).

 Estos días he mantenido intensos contactos con mis amigos de Barcelona, El altres catalans, y están desolados. De haber existido este clima borrascoso hace 45 años yo no hubiera podido hacer de extra en Los tarantos, de Rovira Beleta, ni tomar  café en una taberna frente al Liceo, una madrugada de lluvia, con Carmen Amaya y Antonio Gades; sencillamente, porque una españolada de Somorrostro, trasunto de Romeo y Julieta no se hubiera podido rodar. Si lo actual  es el ensayo para una III República que muchos anhelamos, apaga y vámonos. El último, que apague la luz.

  A mí la unidad de España me trae al fresco, pero Barcelona, como le recordaba a Marcos Ordóñez, gran novelista, además de crítico teatral, camino del Pavón Kamikaze,  “Barcelona es cara a mi corazón” (Max Estrella). Soy de la tierra de Gómez Manrique, de su sobrino Jorge, el de las coplas, y de los Berruguete. Sabiendo que nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, me preocupa más la aludida eternidad elliotiana de Irene Escolar. Cuando todos hayamos muerto nos la encontraremos más allá  de los siglos, encarnando a Meche en algún teatro del mundo, y diremos aquí está Meche la muchacha que desapareció una noche de un bar de Piura en una dudosa historia de  machos, rameras y acaso un amor sáfico: Vargas Llosa, la Chunga.

Es de la saga de los Gutiérrez Cava,   nieta de Irene y sobrina de Julia Gutiérrez Cava y Emilio Gutiérrez Cava, el último eslabón de una cadena de oro.  Un dia se me ocurrió establecer una línea actoral que va de Nuria Espert a  Irene Escolar pasando por Aitana Sánchez Gijón, excluyendo voluntariamente raíces y genes familiares. Mantengo la teoría, que no excluye formidables actrices de otros registros.  Contra profecías agoreras, Aitana  tuvo muy bien en la Chunga, un bronco papel a contraestilo; pero el misterio, la piedad por una vestal virgen de alma y abusada de cuerpo, se quedó con Irene Escolar. A partir de aquí, creo que empecé a cavilar sobre  Irene Escolar como tema.  Ese misterio la envuelve siempre: en El Público, en el Lorca de su último recital,  en  la adulta   de  BlackBird que quiere aclarar las  cuentas de su pasado. Aunque para mí sigue siendo El cojo de Inhisman.

domingo, 22 de octubre de 2017

BERGMAN, UN AMANTE ATORMENTADO


Bergman/Gutiérrez Cava. Después del Ensayo.

Antes de enredarme en azarosas cuestiones bergmanianas, a lo cual soy bastante propenso, diré que Emilio Gutiérrez Cava, como el director de una escuela de interpretación en Después del ensayo, trasunto más que probable de Bergman, da una lección de tecnica y pasión  actoral; que Chusa Barbero hace una interpretación caníbal de Raquel, la amante/amiga, y que Rocío Pelaez,  un poco verde todavía, se arriesga  en los momentos de seducción, aunque la carcome   el odio a su madre Raquel, que fue amante de su actual maestro.

 Si  Raquel, es  el amor maldito y destructor de hace muchos años,  Ana es el amor redentor: provocadora y vigorosa, inocente y lasciva, que odia el recuerdo de su madre a la que todos amaban. Aunque fuera imaginario podía haberse producido un encuentro entre las dos; pero Juan José Alfonso las mantiene separadas en sus respectivos planos temporales.

 Después del ensayo, revela el amor de Bergman al teatro y sus dolorosas pasiones por la vida; un texto duro, en carne viva; Bergman desolado y devastador.  No puedo evitarlo; Ingmar Bergman me deprime. Sus eternos problemas de pareja, las catástrofes conyugales, el sentimiento de culpa, de infidelidad, de tristeza.

En el fondo, yo creo que Ingmar Bergman es un predicador devorado por las brumas del norte y por el amor y el sexo no como diálogo purificador, sino como tragedia. O no, no lo sé. Después del ensayo es el testamento teatral de Bergman y  testimonio de su atormentada y conmovedora vida.

Creo que así lo ha entendido Juan José Alfonso y la versión de  Joaquín Hinojosa.   Hinojosa es un gran actor, aunque no se prodigue y ha hecho de Después del ensayo lo que se llama un instrumento verbal en forma de propuesta escénica.    Bergman es en esencia  hombre de teatro. Y aquí en Después del ensayo lo demuestra; teatro sobre teatro, metateatro, vida.  Amamos tanto a Bergman. Aunque me deprima.

viernes, 20 de octubre de 2017

LORCA Y LA MODERNIDAD de MESSIEZ



El currículo teatral de Pablo Messiez es impecable e incluso espectacular: está muy reciente su dirección de He nacido para verte sonreir. Y sin embargo en Bodas de sangre, el siempre admirado Messiez no está a la altura de las circunstancias, no está a la altura de Lorca, quiero decir.  Lorca no necesita modernizaciones, aunque es de agradecer el esfuerzo de Messiez, por dotar este montaje  de un esteticismo loable en lo que a la parte plástica y visual se refiere. Incluso en el Romancero es modernidad pura. No se entendería la cumbre de la modernidad y el surrealismo de Poeta en Nueva York sin el Romancero. Por lo que se refiere a sus tragedias -Yerma, Bodas de Sangre, La casa de Bernarda Alba- tienen la modernidad de Eurípides en las que el azar empieza a debilitar el determinismo de los dioses. Dos familias enfrentadas, a cuchillo y a navaja. Esta complejidad emocional Lorca la sintetiza en un argumento simple: la novia se casa con un buen hombre, y la misma noche de la boda se escapa con otro. En Lorca las pasiones son siempre destructoras; recuérdese el ahorcamiento de Adela en La casa de Bernarda Alba cuando su madre le dice que ha matado a Pepe el Romano. Hay ecos en Bodas, de la Bernarda y su sentencia, “mi hija ha muerto virgen”. Honradez reivindicada, por   la novia (Carlota Gaviño) ante su suegra (Gloria Muñoz).

  Pepe el Romano y los galopes de su caballo desdibujan la imagen de Leonardo (Francesco Carril); un Leonardo iracundo e hiperactivo, mal como el resto del elenco. La madre, Gloria Muñoz, carece de garra dramática; memorable, sin embargo, la Piedad que compone con el hijo.  Excelente  la penumbra del bosque aunque no entiendo  las razones del tórrido menage  de una amiga y dos amigos.

 El prólogo remite a Comedia sin título, antítesis de Bodas.  No disuenan los  injertos de otras obras de Federico, aunque tampoco entiendo el poema Cielo vivo, que dice el padre, pálido reflejo de Poeta en Nueva York; en realidad lo que no entiendo es por qué hace de padre una mujer disfrazada de hombre (Carmen León). 

Cualquier intento de modernidad con Lorca es una aventura peligrosa. Y hacerlo en playback con  Concha Piquer y añorando  a Bambino, en el banquete de bodas, es un poco grotesco. Mejor que la inigualable doña Concha, la diosa de la copla, hubiera sido, en esta circunstancia, la Argentinita, más afín a Lorca del cual era colaboradora.

 Floja versión de Messiez  a lo que contribuye una interpretación sin fibra ni nervio. Esteticismo favorecido por el   manejo del color. Lorca no era un esteta, era un trágico. La imagen de una novia fortachona está justificada en parte por el padre que la considera  “capaz de cortar una maroma con los dientes”.

 

lunes, 16 de octubre de 2017

VICKY PEÑA; WEIL Y BRECHT RETRATO


El amor de una hija

Si el último retrato fue Montserrat Carulla, justo es que le suceda en esta galería Vicky Peña, su hija;  es un gran actriz a la que  admiro sin reservas: en el drama, en la comedia,  en los musicales, en los monólogos,  lo cual  no creo que le importe demasiado ni acabe de creérselo. Solo le molesta, en sus trabajos de directora, que algún crítico aventure influencia  de Mario Gas. Yo ni quito ni pongo rey o reina, siendo como soy republicano, pero el magisterio de Mario Gas ella misma lo ha reconocido en ocasiones. Mi republicanismo es romántico y sentimental; aunque de los reyes solo me interesa lo que la Constitución de Cádiz de 1812 exigía a todos los españoles:  que sean justos y benéficos. No creo que ni los borbones  ni los ciudadanos españoles hayamos sido fieles a ese precepto constitucional.

 La admiro  desde aquella mítica La reina de belleza de Leenane a la que en esta galería de retratos aludía yo el otro día,  al referirme a su madre, la gran Montserrat Carulla. Hace años en Sevilla, tras ganar el Premio Max, la vi llorar de tristeza,  porque creía que la merecedora del Premio era su madre. La admiro,  por su proximidad a Kurtz Weill y a Brecht, por su capacidad de riesgo. Por su belicosidad.

En una de las cenas del Premio Valle Inclán, aprovechando que estaban presentes algún ministro y miembros de la Administración,  se levantó para protestar contra el IVA aplicado  al teatro. La gente de la farándula le aplaudió mucho pero nadie habló en   apoyo de su  discurso. En cierta ocasión leí un celebre artículo de Israel Elejalde en el mismo sentido. Justo es que Vicky Peña venga a esta galería de retratos y exactamente después de su madre, la indómita Carulla.

Noticias teatrales.

Ha salido el número 167 de  Revista de la Asociación de directores de escena, Juan Antonio Hormigón. ADE concilia la información teatral más rigurosa con el ensayo, la entrevista de actualidad, la historia y la investigación y la publicación de textos inéditos.. Se cumple el bicentenario de don José Zorrilla y Ade le dedica más de 100 páginas con firmas relevantes como Gabriel Antuñano, Cesar Oliva, Alfonso Zurro, Carlos Rodríguez, Laura Hormigón (Zorrilla, el baile y las bailarinas), el propio Hormigón y varios más. Zorrilla no es solo el Tenorio y la escena del sofá o el comendador atravesando las paredes; es un poeta, un erudito, un escritor en el amplio sentido de la palabra del que escribe con elogio  Gertrudis Gómez de Avellaneda. Un Zorrilla insólito o, mejor dicho, desconocido para el gran público. Ahora que se acerca el  dia de los difuntos y sus ritos, entre ellos las obligadas representaciones tradicionales, este número de ADE es iluminador. Hormigón es un polígrafo denso y sistemático. Y Ade está dirigida a públicos especializados, a la gente de pensamiento profundo sobre el teatro. O sea a la inmensa minoría a la que aspiraba Juan Ramón Jiménez.

Ernesto Caballero ha sido galardonado con el Premio Ciudad de Palencia a la mejor dirección y Carmen Machi a la mejor actriz, que se otorgan por votación popular. Palencia es tierra de teatro: no en vano cerca de aquí, en el señorío de Amusco, nació Gómez Manrique, tio de Jorge, y al que algunos  consideran inventor del teatro español con su  Auto de los Reyes Magos o, por lo menos, precedente primario   del Lope de Vega inicial.

 
 
 
Noticias teatrales.

Ha salido el número 167 de  Revista de la Asociación de directores de escena, Juan Antonio Hormigón. ADE concilia la información teatral más rigurosa con el ensayo, la entrevista de actualidad, la historia y la investigación y la publicación de textos inéditos.. Se cumple el bicentenario de don José Zorrilla y Ade le dedica más de 100 páginas con firmas relevantes como Gabriel Antuñano, Cesar Oliva, Alfonso Zurro, Carlos Rodríguez, Laura Hormigón (Zorrilla, el baile y las bailarinas), el propio Hormigón y varios más. Zorrilla no es solo el Tenorio y la escena del sofá o el comendador atravesando las paredes; es un poeta, un erudito, un escritor en el amplio sentido de la palabra del que escribe con elogio  Gertrudis Gómez de Avellaneda. Un Zorrilla insólito o, mejor dicho, desconocido para el gran público. Ahora que se acerca el  dia de los difuntos y sus ritos, entre ellos las obligadas representaciones tradicionales, este número de ADE es iluminador. Hormigón es un polígrafo denso y sistemático. Y Ade está dirigida a públicos especializados, a la gente de pensamiento profundo sobre el teatro. O sea a la inmensa minoría a la que aspiraba Juan Ramón Jiménez.

Ernesto Caballero ha sido galardonado con el Premio Ciudad de Palencia a la mejor dirección y Carmen Machi a la mejor actriz, que se otorgan por votación popular. Palencia es tierra de teatro: no en vano cerca de aquí, en el señorío de Amusco, nació Gómez Manrique, tio de Jorge, y al que algunos  consideran inventor del teatro español con su  Auto de los Reyes Magos o, por lo menos, precedente primario   del Lope de Vega inicial.

Ignacio García. Vuelve a España de la que nunca se ha alejado. Le han encomendado la  responsabilidad de dirigir el festival d Almagro, los clásicos del Siglo de Oro. Toma el relevo de   Natalia Menéndez que deja el listón muy alto. Ignacio García ha llevado  por los escenarios del mundo el teatro español. En México ha sido el artífice del resurgir del teatro de los exiliados del 36. Es posiblemente el español más universal de la tribu farandulera. Prestigio absoluto. Fue ayudante de Mario Gas en el Español. Tiene por lo tanto un sólido conocimiento del teatro español por dentro y por fuera. Dotes organizativas y, pr encima de todo, amor al teatro como expresión de una cultura; una manifestación  de libertad y creatividad.

Cuando escribo TEATRO UNIR  estoy refiriéndome a la sala ARAPILES 16. Es lo mismo pero no es igual Allí se está representando ahora NOSTALGIA DEL AGUA con Manuel Galiana y Marta Beláustegui dirigidos por Jesus Salgado.
 

miércoles, 11 de octubre de 2017

MONTSERRAT CARULLA; SEPARATISTA Y GRAN ACTRIZ


 

Tentado estoy de titular este Retrato a Punta Seca, Montserrat Carulla, el quinto de la serie me parece, de Retrato al vitriolo. Tratándose de la Carulla, da igual. Es, o era, tan separatista radical como buena actriz. La estética profesional no siempre está acorde con la ética política, moral o religiosa.  Ezra Pound,  escarnecido al final de la Gran Guerra y paseado en una jaula como una bestia salvaje, simpatizaba con el nazismo. La civilizada democracia tiene estas cosas. Pound genio de la poesía, vanguardista un antes y un después de Pound. Celline, en narrativa, genial su  Viaje al fondo de la noche, encarcelado, vejado por sus simpatías con el fascismo. Cartas desde la cárcel, un viaje a los infiernos.   En términos más modestos, yo flipaba con  Joaquín Vidal, gran prosa rica y clásica, revolucionario como cronista taurino, y  liberal/conservador, por decirlo de alguna forma, en política.

 En el estruendo de estos días fragorosos, en el clima   bélico de su querida Cataluña, el  silencio de Montserrat Carulla es, para mí, ignorante de sus circunstancias físicas  e intelectuales del momento, un  enigma. En Cataluña han valorado siempre más su actitud cívica y separatista que sus condiciones de actriz eminente. Sorprende  su silencio, cualquiera que fuera la orientación de su palabra. Tiene 87 años.

Montserrat Carulla vivió y trabajó en Madrid y en  televisión  española. Y al contrario de muchos madrileños, para quienes la unidad de España es una filosofía difusa de fraternidad, para ella la unidad de Cataluña separada de España era un objetivo sagrado.   Como actriz, recuerdo una interpretación feroz y magistral,  enfrentada  a su hija, en la ficción y la realidad, Vicki Peña: La reina de belleza de Leenane, dirigida por Mario Gas. Fue el primer cinco de obra maestra que puse como crítico teatral de El Mundo. He visto algunos prodigios escénicos, pero de esa crueldad fría y torturadora, ninguno. Vicky Peña, que tendrá un lugar inexcusable en esta galería de retratos, tampoco se quedaba atrás.

 

martes, 10 de octubre de 2017

HELENA PIMENTA y DAMA DUENDE


Los paréntesis son un forma de aligerar lectura de un texto acaso largo y denso. No es el mejor montaje que he visto de Helena Pimenta.  (…) A los clásicos hay que tomarlos con mucho humor. En eso coincido del todo con una de las personas que más admiro  del teatro. Helena  (…) Pero a esta dama, joya de los  enredos calderonianos,  parece que Pimenta se la tomara a risa y a chacota. en  La dama duende. (…) Su concepto líbérrimo de la  dirección escénica  adolece, en ese caso   de criterio coherente y unificador; cada cual va a su aire.  Este  montaje   lo ha revuelto algún geniecillo  juguetón. ¿Alguien reconocerá en este galán “blandito” al siempre firme y seguro Rafa Castejón?.  Cómo seducir así a  Ángela (deliciosa Marta Poveda)? Cómo creerse que la plenitud  de sus atractivos  puede estar cautiva  de este don Manuel? La dirección de Helena Pimenta se orienta o desorienta  en varios frentes descoordinados y con más desorden que concierto.

Pero vayamos por partes. (…) Hay chispazos  de Joaquín Notario e iluminaciones  de Marta Poveda; Nuria Gallardo mantiene un tono  uniforme de calidad y David Boceta  es un galán  muy seguro.

Marta Poveda tiene  momentos que la redimen del frenesí del resto de la función: un monólogo casi al final donde muestra su hondura de actriz.  En la borrachera, Joaquín  Notario, sin ser el gran Notario de otras veces, eleva el tono. Los graciosos, los criados, siempre  en el Siglo de Oro  son estrellas; en este caso concreto (Cecilia Solaguren y  Álvaro de Juan) juegan a favor del montaje.

 

 

 

lunes, 9 de octubre de 2017

BEATRIZ ARGÜELLO. RETRATO


En esta España convulsa y una Cataluña al borde de un ataque de nervios, con UDI o sin Udi del tramontana Puigdemont, un elemento de sosiego. Vuelven a mi blog los Retratos a punta seca, o al pastel, como quieran, de mis cómicos favoritos. Tras Sara Moraleda, Casablanc, Javier Gutiérrez  y Marta Poveda, llega a esta galería, otra gran actriz
BEATRIZ  ARGÜELLO, O ISADORA 

Para un ama de casa, madre de tres hijos a los que hay que llevar al colegio limpios y aseados todas las mañana, la vida de teatro no puede alterar demasiado los horarios cotidianos. Los hijos se llaman Jacobo, de 15 años, y Pelayo de 12. La niña se llama Teresa. Cuando  mamá trabaja saben que se irán  con los abuelos o con una familia amiga o se quedarán con una canguro.  Cuando los deja en el colegio, o los dejaba cuando eran más pequeños, Beatriz Argüello, vuelve a casa y se acuesta de nuevo.  Si es un dia de estreno,   la obra que va a estrenarse está muy presente en el sueño, en duermevela, o en duermevuela; en penumbra y a veces  como fogonazos. La obra está ya metida de tal forma en la sangre que forma parte de la vida, del quehacer diario. El dia del estreno se intensifican estas sensaciones.

 Pese a todo duerme, descansa y no puede decirse que sea un sueño reparador;  es un sueño tonificante que le sirve de recordatorio y cuando se despierta la devuelve a la realidad de la vida;  todas las noches de función son distintas y la noche de  estreno un poco más. De la actuación  personal dependen muchas cosas que afectan a los demás. El teatro, aunque Beatriz se ha prodigado más en monólogos, es una empresa colectiva. Esa responsabilidad está igualmente presente cuando hace un monólogo que cuando está integrada en un elenco. Ha habido grandes noches teatrales en la vida de Beatriz Argüello. Una de ellas, aún  reciente, Isadora, de su amigo del alma, Hugo Pérez de la Pica, un ser herido por el arte y una salud precaria, al que muchos han dado en llamar el nuevo Lorca.  

viernes, 6 de octubre de 2017

FASTUOSO BILLY ELLIOT


Niños prodigiosos y el magisterio de Natalia Millán y Carlos Hipólito

Se trata de un espectáculo comercial y brillante con gran aparataje escénico y maquinismo preciso. Responsabilidad interpretativa  de Natalia Millán, que me recuerda el Cabaret de  hace años con Asier Etxeandia. No parece haber pasado 15 años y su madurez interiorizada es  potentísima y hermosa. Natalia Millán es siempre un vendaval. Carlos Hipólito parece  más frágil y se proyecta de dentro a fuera; Natalia Millán busca en los abismos del personaje.  Para llorar necesita esconderse. La veo con más placer  en esos momentos de  debilidad clandestina que en autoritarismo, siempre con poso de ternura, de la maestra dominante. Resumiendo, perfecta en ambos registros.

Lo comercial que arrastra masas de espectadores no está reñido con la calidad y la belleza. Audaz  la forma en  que David Serrano mueve  el grupo  de los mineros en huelga y su entusiasmo y convencimiento en la victoria, su derrumbe ante la realidad cruel; parece el coro de una tragedia de Eurípides.

 Los muchachos y las muchachas son punto y aparte.  Mención especial para Beltrán Remiro. Su escena vestido de mujer ante el perplejo Billy es modélica y desternillante. Loor a Remiro que llegará lejos en esta dura profesión, tan lejos como Pau Jimeno, portentoso Billy. Y el beso de despedida de ambos, es para una antología de la ternura. Y los despiste, l nostalgia de la abuela, Mamen García, también. Arrancó varis ovaciones.

 Argumento.-El meollo de la cuestión es  sacar a flote lo que uno lleva dentro. Es la única libertad deseable. Un muchacho superdotado para el ballet, del que tiran dos fuerzas, una positiva, la maestra, señorita Wilkinson (Natalia Millán) y otra negativa, el padre (Carlos Hipólito). Y un factor neutro y convincente  con raza de buen actor:  Alberto Velasco en el papel de Braithwalte ayudante musical en las clases de ballet.  Hay también, en la huelga, un esquirol generoso que ayuda a Billy con su dinero, contra la voluntad de los huelguistas..

 Billy Elliot es un musical legendario con gran peso interpretativo en todos sus personajes, singularmente los adultos. Respecto a los muchachos, a veces rozan la genialidad y, a menudo se hacen dueños de la escena; una gra metáfora del éxito y la belleza junto a los mineros en huelga. Rudos y reivindicativos, estos me recordaban la vieja canción de combate “en  el pozo Maria Luisa murieron cuatro mineros”, belleza, grisú. Y el tútú leve  sobre el mono de trabajo. Memorable escena de los mineros,  bailando con Hipólito a la cabeza.

No sé si Pau Gimeno (Billy) llegará a ser un buen cantante, pero me parece un magnífico bailarín. Por cuestiones legales supongo de protección al menor y horas de trabajo, o por la magnitud y dureza del trabajo actoral, hay un elenco fijo y un grupo de substitutos que, es de suponer, están la misma altura.  

 

sábado, 30 de septiembre de 2017

JAVIER GUTIERREZ Y RETRATOS PUNTA SECA.


 



 

Me cuentan que Javier Gutiérrez
 es una estrella de la tele; pero como tengo la   costumbre de no ver televisión, salvo algún partido de fútbol de trascendencia política, o películas del oeste, si es posible el spaguetti, no sé qué clase de estrella es. Sé que es un gran actor. Se lo digo de vez en cuando, eres el mejor  actor del mundo, y me contesta con humildad que eso también lo dice su madre. La gente convencida de sus excelencias siempre se apoya en la madres    para reafirmarse. Con la señorita Gaviria, hoy señora de Moreno me pasaba lo mismo. Eres la fisio más guapa del mundo, le decía para que me torturase menos.  Y me respondía eso me dice mi novio…Y mi madre. Y mi padre. Su padre es Juanjo Gaviria.  Su madre es Maite Turrez con la que hicimos la señorita Gaviria, hoy señora de Moreno, y yo un precioso librito titulado Dialogo con el vestido de torear; una auténtica belleza.

Volviendo al “mejor actor del mundo”, cuando hizo ¡Ay Carmela! vio en primera fila a Marcos Ana y me pidió que se lo presentara. La leyenda de Marcos Ana, propalada por Fraga Iribarne es que había arrancado de un mordisco la oreja a un cura. La realidad de este poeta  eran 20 años de cárcel, el preso más longevo de la dictadura. Y que a los 40 años de su edad reclusa no había conocido muje. Fue como si le hubiese presentado a Dios y María Diaz no quiso perderse el   ágape  en el que Marcos Ana nos contó su vida.  Javier Gutiérrez  es una máquina de hacer teatro: vértigo y sosiego. Lástima, aunque suerte para el  sin vivir de su profesión, que el cine y la tele  lo hayan expropiado.

 Me pareció extraordinario en Arlequino, servidor de dos amos,  buen texto de Alberto San Juan, injustamente vapuleado por El Pais. Está plenamente justificada su presencia en esta serie , que cuenta ya con Pedro Casablanc, Luis Bermejo, Marta Poveda, Sara Moraleda y yo mismo con un retrato al vitriolo muy celebrado. Una editorial de renombre ya se ha ofrecido a publicar el libro si decido ampliar estos retratos a autores y ensayistas. Gran idea.  Y que sea muy selectivo. Y, como última recomendación y en nombre de la libertad de expresión, me recomiendan considere que hay más teatros que el Pavónkamikaze. Cosa innecesaria y paradójica, pues  me aconsejan que Elejalde, Irene Escolar,  Carmen Machi, María Hervás,  de Kamikaze obviamente, no deben faltar. ¿En qué quedamos? 
 Javier Villán. Retrato al vitriolo
Algunos amigos de confianza me llaman capitán araña porque en estos retratos al pastel o a punta seca embarco a todos/as menos a mí. Yo creo que estos amigos no buscan el equilibrio y el conocimiento, sino el morbo. Voy a complacerles antes de que después de los imprescindibles Sara Moraleda, Marta Poveda, Luis Bermejo, Pedro Casablanc y Beatriz Argüello,  que será la próxima, me adentre entre en los  campos de faranduleros y cómicos de la legua, como don Quijote se echó a los  campos de Montiel.


 Lo primero, decir que soy un hombre leal y que guardo muy bien los secretos que hombres y mujeres me han confiado y siguen confiando. Sobre todo,  los secretos de alcoba.  Me gustan las corridas de toros, aunque hace años que no veo ninguna, ni siquiera en televisión, esa atrocidad. El lenguaje televisivo nunca refleja la naturaleza del toreo. Este gusto mio por los toros a punto ha estado de privarme de la amistad de algunas actrices eminentes, antitaurinas furiosas. Ante esto echo mano de Valle Inclan que por boca de don Estrafalario,  dice en Los cuernos de don friolera; ojala el teatro suscitara la pasión que suscitan los toros, entonces el teatro estaría salvado.

Valle era amigo de Juan Belmonte y es verdad, según todos los indicios, su célebre sntencia, “Juan, es usted sublieme, solo le falta morir en el ruedo corneado por un todo” A lo que Belmonte respondió, "se hará lo que se pueda don Ramón”.

Fui seminarista y  se enamoró de mí una monja, la monja capillera de mi libro Sin pecado concebido, a la que un dia, mientras preparábamos los ornamentos, le toqué el culo sin querer. Sigo enamorado de Liz Taylor, la judía de Ivanhoe y soy el amante secreto de la adorable Marylin.  Solo lo sabe Truman Capote. Ni Richard Burton ni Henry Miller se han enterado nunca de esto y un caballero no debe hablar de mujeres. Sigo pensando que la democracia en España es una democracia putrefacta, mejor que la Dictadura sin embargo. Lo de Marylin lo sospecha Alfredo Amestoy que, en su obra En el cielo no hay Chanel, la manda a la tierra de la mano del Che Guevara. Este es mi retrato al  vitriolo que tampoco es para tanto. Cuando llegué a la costa catalana hace  siglos, llegaban los primeros bikinis y las suecas, todas las extranjeras eran  suecas para nosotros. Me preguntaba yo cómo todas podian ser tan epectacularmente hermosas y la suerte de los alemanes de tener novias así y  que estas soportasen sus borracheras. Una  me lo explicó una noche. “No somos novias, sino putas de lujo bien pagadas, señoritas de compañía. Las borracheras forman parte del sueldo”. Y no se habló más de asunto. Para ser un seminarista tímido y acomplejado, la vida empezaba a resultarme placentera y excitante. La existencia de Dios, si existe, supone la existencia del diablo. Sé qu este exste pues a menudo es cómplice de mis fechorías y mis bondades, que alguna hay. Me salvaré por el teatro. Y la unidad de España, esta España en escombros, me importa un bledo. No creo en las banderas y por educación no digo lo que haría con ellas y cada ve menos en las personas. Pero guardo con celo sus secretos. Como ven no hay mucho vitriolo en este retrato. Pero mi vida no da para más.