jueves, 11 de enero de 2018

VIGENCIA SUPERVIVIENTE KIT EL MURO

El kit poético de Robert MURO
Hombre de teatro esencialmente, Robert   idea cada año  un Kit con el cual  ayuda a la supervivencia espiritual de la gente. Son malos tiempos para la lírica, pero aún asi ese kit, ese cuadernillo es una joya literaria, una antología de textos poéticos que se está convirtiendo en joya de coleccionistas.. Busquemos nosotros la mantenencia y el condumio diario, que el kit de Robert, hará todo lo demás. Es un privilegio que este año haya seleccionado un poema mio que me vuelve a la juventud y me coloca, por decisión harto generosa, en una lista de 100 autores eminentes.  Y es un privilegio figurar al lado de María del Mar Bonet o Alfonso Sastre o Nicanor Parra, Walter Benjamín, Agustín Millares, los Goytisolo, Paloma Pedrero… Reproduzco el mio, texto de mi libro menos torrencial y en cierta medida más juanramoniano, salvando las infinitas distancias: “Se  vuelve a lo de siempre/a un  árbol/ a una casa/ a una sonrisa/ a un sonido primario que/ si no más/ seal al menos memoria,/ Se vuelve a un gesto/ que descifra solsticios en penumbra./ Perfil de la niñez; /tiempo, el único/ que nunca fuera / tiempo sin voz, perdido tiempo”.Un poema de Luis del Val, el maldito de los últimos días. Los españoles necesitamos tener siempre un maldito, una barraca de feria para disparar la escopeta o un muñeco del pim pam pum. Repruebo esas palabras del periodista sobre travestis, putas y maricones. Como dicen los gitanos “todos tenemos una hora tonta”. A Luis del Val  le ha caído sobre sus coplas y sus ironías y sus sátiras un tormenta devastadora. Y lo que es peor, la ultraderecha clerical y fascista lo puede ha tomado como bandera. 
Repruebo sus palabras y repruebo las malas compañías de la COPE la emisora de los curas. Con igual convicción reproduzco aquí su poema, titulado con cierto don profético La inteligencia del derrotado, un texto  reciente de apenas tres meses: Afortunadamente los puentes no se construyen con enardecidas emociones, sino con cálculos de ingeniería. Por eso los puentes no se caen. Por eso las sociedades naufragan tan a menudo. El kit de supervivencia de Robert Muro es una pequeña obra maestra artesanal de literatura y poesía; y una empresa solidaria. Los beneficios de su venta se dedican a la Ong  de apoyo al Tercer Mundo, Asociación de escritores solidarios 5 palabras. De Walter Benjamin reproduzco su Experiencia: “nuestra lucha por la responsabilidad se desarrolla contra un enmascarado. La máscara del adulto se llama experiencia. Pero la experiencia es muy difícil, dice Celso Emilio Ferreiro, “tan difícil ou mais que resolver un crucigrama. Adeprender a vida é moi difícil i ademáis cansa”.  Para no cansarse sirva de báculo este kit, este centenar de poetas que iluminan las con sus versos las tinieblas.


jueves, 4 de enero de 2018

REYES DEL TEATRO. LO MEJOR DE 2017

13 obras magistrales. Madrid Capital del teatro


Sin orden de preferencia y con más ausencias de las deseadas,  me han llamado la atención  en 2017: 

Ensayo. Lección actoral,  Elejalde, Fernanda Orazi, Jesus  María Noguero, María Morales.  Kamikaze

Tio Vania y Rígola. Escenas de la vida. Inconveniente, sólo 60 espectadores.  Teatros del Canal. 70 minutos cara a cara con Irene Escolar, Luis Bermejo, Ramón Cunill y Ariadna, es cosa  fuerte

 Crimen y telón.- Ron Lalá.  El teatro  nunca morirá. Tiemblen de miedo a la vez que se parten de risa

Ostia.  Sergio y Roxana Blanco. Terrible evocación Pasolini; crimen político . Pavón Kamikaze

 Billy Elliot. El gran musical, años después. Y Natalia Millán en plenitud. Nuevo Alcalá

La ternura. Alfredo Sanzol. Lo más alabado por crítica y público.  

Simkansen. María Pastor. Antología de una vida  fecunda en  La Guindalera

Dos entremeses de Cervantes. Ernesto Arias.  Una joya, pura orfebrería teatral. 

Ifhigenia en Vallekas. Hervás en estado puro. Sin ella,  Ifigenia   sería  nada. Tendencia encasillarse en monólogos.  Los Gondra lo mejor no fue Ainara, sino Garbiñe monólogo.

La dama duende. Marta Poveda por encima de todo. Y Nuria Gallardo. 

24 horas en la vida de una mujer. Zweig y la pulsión del suicidio. Silvia Marsó, una aristócrata cincuentona;  noche de fornicación y amor.

Extinta poética. Eusebio Calonge. Poética dramática, La Zaranda esencial 


Festen. Lo mejor de Magüi Mira como directora. 

miércoles, 3 de enero de 2018

ADIOS A TEBAS LAND EN EL PAVÓN

Después de ver Tebas Land en el Kamikace, me quedó cierto  desasosiego más allá de la cuestión de Truman Capote y A sangre fría. Y como no me gusta dejar las cosas a medio resolver, me puse a cavilar hasta que dí con la raíz de la cuestión.  La cuestión, no  es  Perry sino el actor que lo encarna al que, recordé de pronto, lo había conocido en el Café Gijón la noche del Premio Miguel Mihura al que aspiraba Sara Moraleda entre otras muchas. Esta es la razón por la que un principiante venga a esta serie de Retratos a punta Seca, por la que han pasado y seguirán pasando todos los grandes. Pablo Espinosa no es un grande, ha sido  cuestión de oportunidad.
 Me lo presentó Sara Moraleda en el Gijón y mientras ella iba a saludar a Luis María Ansón dialogamos un rato. Por su forma de encarar algunos problemas elementales del teatro me pareció que de éste lo que más le interesaba y sabía era Sara Moraleda a la que seguía con la vista y un insólito fervor un poco morboso. Sara estaba fascinante en funciones de   Frida Kahlo a la que mimetiza, cuando quiere, a la perfección. Sara  desapareció  de la fiesta por sorpresa y a disgusto evidente,  para perplejidad de  algunas amigas y mia,   cuando la fiesta  estaba en su apogeo. Justo cuando yo, en plan maestro de ceremonias, empezaba a suplantar a Lawrence Durrel y a Clea diciendo que con las mujeres solo se puede hacer tres cosas. Morbosa expectación por parte de las damas, ovación de las mismas al escuchar: “amarlas, sufrir por ellas o convertirlas en literatura”. Por propia experiencia, puedo afirmar que la primera cosa lleva  a la segunda. Y que convertirlas en literatura tampoco es la solución.

He visto dos veces Tebas Land por disfrutar de  la interpretación de Israel Elejalde y por contrastar  mis opiniones sobre una función que me ha dejado marcas.   Para ser su debut como actor, quizá no pueda pedírsele más a Pablo Espinosa. Su techo es bajo y limitado,   Incluso teniendo en cuenta  la carga  que impone un formidable Israel Elejalde.  no siempre va a tener  a  mano una directora como Natalia Menéndez que hace una gran dirección.  Natalia, mano de hierro en guante de terciopelo.